El 80% de las empresas familiares no sobreviven a la tercera generación 

A los largo de nuestra experiencia asesorando y ayudando a empresas familiares, nos hemos dado cuenta que uno de sus principales problemas es cómo afrontar el traspaso generacional.

Porque si en cualquier negocio la sucesión supone una etapa difícil, en la empresa familiar lo es aún más por que entran en juego factores personales y problemas provocados por los familiares que no son nombrados sucesores o los directivos que no son familiares y ven peligrar su cargo.

 

Miedo a perder el control

Todo empresario familiar debe contar con el sucesor ideal, aquel que dé continuidad a su empresa, que tanto esfuerzo le ha costado crear, cuando ya no esté al frente. 

Es necesario que el sucesor planifique con tiempo, no cuando esté a punto de jubilarse o incluso ya haya pasado la edad de jubilación, facilitando al sucesor toda la información y contactos necesarios.

Aunque hemos visto que en más de una ocasión al empresario le cuesta alejarse de la toma de decisiones, e intenta seguir controlando muchos aspectos del negocio. Para ello, lo mejor es marcarse plazos y realizar el relevo paulatinamente, aprovechando la experiencia de la persona que deja el cargo y manteniendo su figura como asesor o representante de la compañía.

A su vez, el candidato a sucesor debe poseer las habilidades y conocimientos necesarios para la gestión del negocio y estar muy bien informado de la marcha y estructura de la empresa. De esta forma el resto de la compañía estará lo más tranquila posible durante este proceso.

 

Solución: Protocolo Familiar

La mejor forma de realizar el tras paso de poder sin afectar a la continuidad de la empresa, es establecer, con ayuda de un experto, un protocolo familiar. Un documento en el que se recogen las normas de la empresa, incluido el plan de sucesión. Este protocolo ayudará a evitar y anticiparse ante posibles conflictos futuros.

Así mismo, se debe crear un Consejo Familiar para facilitar el proceso, con él se busca generar confianza y crear el consenso inicial entre todos los miembros.

La empresa familiar representa cerca del 90% de las empresas españolas 

Con un plan de sucesión se pueden salvar las complejidades de este proceso. De hecho, si se aprovecha la situación y la sucesión se realiza de forma correcta, con la ayuda de profesionales, puede ser una oportunidad para que la empresa salga reforzada.

 

¿Qué pasa si mi hijo no quiere hacerse cargo?

Existen diversas alternativas para llevar a cabo la sucesión en una empresa familiar, dependiendo de: la existencia de sucesores, la situación familiar, la organización y situación financiera de la empresa. 

Algunas de las alternativas a valorar son:

  • Que los hijos hereden la propiedad de la empresa sin heredar la gestión.
  • Dividir las responsabilidades empresariales entre los diversos miembros de la familia.
  • Buscar el sucesor ideal en el mercado laboral.
  • Vender la empresa.

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